La coordinación de trasplantes es un ámbito en el que confluyen la atención sanitaria, la organización y el acompañamiento en momentos especialmente sensibles. Para conocer más de cerca esta labor y la realidad que la rodea, hablamos con Purificación Cerro López, supervisora de Coordinación de Trasplantes del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, en Santa Cruz de Tenerife.
¿A qué te dedicas profesionalmente?
Soy Supervisora de Coordinación de Trasplantes. Mis funciones se centran en la donación y trasplante de órganos y tejidos, trabajando de manera coordinada con equipos multidisciplinares (médicos, personal de enfermería, trabajadores sociales…). Participo en procesos que se desarrollan en distintos entornos y niveles, desde el ámbito local de nuestra comunidad autónoma hasta el nacional e incluso internacional. Es un trabajo que combina organización, acompañamiento y calidad humana.
¿Cuáles son los dos retos profesionales más importantes que tienes en estos momentos?
Uno de mis principales retos es promover la donación de órganos y tejidos en mi entorno laboral de una manera natural, respetuosa y altruista, favoreciendo una cultura de la donación que permita seguir salvando vidas y mejorando la calidad de vida de muchas personas.
El segundo reto es continuar garantizando el respeto a la autonomía del paciente, analizando cada situación de forma individual, teniendo en cuenta las distintas realidades personales, familiares y emocionales que se presentan en cada proceso.
Profesionalmente hablando, ¿cuál es tu peor recuerdo?
Mis peores recuerdos profesionales están vinculados a situaciones de una enorme carga emocional. El dolor de las familias cala profundamente. Especialmente duros son los momentos en los que hay pérdida de niños o pacientes jóvenes, así como situaciones complejas como las eutanasias, donde no siempre hay posibilidad de hacer nada más que acompañar. También pesan los momentos en los que las cosas no van bien, el miedo, la incertidumbre y las preguntas para las que no siempre hay respuestas.
¿Y el mejor recuerdo profesional?
Tengo muchísimos recuerdos bonitos, tanto de pacientes como de familiares, que me inspiran cariño, valentía, admiración y respeto. Los mejores recuerdos son los instantes de gratitud: cuando las familias solicitan tu presencia, cuando personas a las que acompañaste siguen manteniendo el contacto y agradecimiento incluso después de años. Las palabras que algunos pacientes me han dedicado, como “eres mi ángel”, permanecen conmigo. Muchas veces son los propios pacientes quienes me dan auténticas lecciones de vida por la forma en que afrontan momentos tan duros como la muerte, ya sea esperada o inesperada.
En el proceso final de vida de las personas, ¿qué te parece más importante?
Para mí, lo más importante es la cordialidad y el respeto. Transmitir una información clara y veraz, hablar al corazón y llegar a la cabeza a través de él. Que el paciente y su familia no estén solos, que se atiendan sus necesidades físicas y emocionales, y que se respeten siempre sus valores, decisiones y preferencias.
Acompañar sin prisa, respetar los silencios, escuchar sin juzgar, aliviar el dolor y garantizar que la persona pueda morir en paz, con dignidad y rodeada de sus seres queridos. También es esencial cuidar a la familia y al equipo, porque todos forman parte del proceso.
Estar al lado de las personas que sufren o mueren, ¿qué aporta a los pacientes y a sus familiares?
Estar presente aporta seguridad, confianza y acompañamiento emocional. Ayuda a aceptar la situación con mayor serenidad y facilita el afrontamiento natural de la muerte.
Para los familiares, sentirse apoyados les ofrece herramientas para vivir el duelo de una manera más humana y comprendida. Acompañar también implica humanizar un impacto emocional difícil. Soy consciente de que no soy responsable de la noticia, pero sí de cómo la transmito, y de la importancia de la disponibilidad, la escucha y el consuelo para crear vínculos.
¿Cómo afrontas la muerte?
Entiendo la muerte como parte del ciclo vital: en edades avanzadas, como fin del camino; en etapas tempranas, como un dolor profundo que necesita tiempo y sostén. La afronto desde la serenidad, la aceptación y la vulnerabilidad, pensando que la vida continúa y que la rueda nunca se detiene, aunque conlleva dolor.
¿Nos puedes recomendar un libro?
Las lecturas que más me han acompañado en el ámbito laboral han sido “Nunca abraces a los ángeles la primera vez que los veas”, de Juanma Lorenzo, e “Inolvidable tu mirada” de Judith Riverola.
En mi tiempo de ocio, he disfrutado especialmente de Sapiens, Dime quién soy, La novia gitana, la Trilogía del Baztán...
¿Música y película favorita?
Mi gusto musical es muy diverso: disfruto tanto de la música de los años ochenta como de la música clásica. Entre mis principales referentes se encuentran Bruce Springsteen, U2, Queen, y compositores como Liszt y Rajmáninov.
En cuanto al cine, algunas de mis películas favoritas, junto con sus protagonistas, son:
Richard Gere — Siempre a tu lado, Hachiko
Paul Newman — El buscavidas
Robert Redford — Memorias de África
Tim Robbins y Morgan Freeman — Cadena perpetua
Jack Nicholson — Alguien voló sobre el nido del cuco
Robin Williams — Despertares