Área Profesional

"Yo le di la vida y yo tenía que darle la seguridad en su último suspiro"

Conversamos con Marisa Peña, trabajadora social en el centro sociosanitario de la Fundación San Andrés Salud de Manresa desde hace 12 años. Desde hace dos años, se es tutora del Master de Trabajo social sanitario de la UOC y profesora colaboradora.

¿Cuáles son los dos retos profesionales más importantes que tienes en estos momentos?
Finalizar un estudio que estoy realizando sobre la importancia de los factores sociales en los re-ingresos en las unidades de psicogeriatría (más conocidas como unidades de demencias). Y continuar y mejorar como tutora y profesora colaboradora del Master en Trabajo social sanitario de la UOC.

Profesionalmente hablando, ¿cuál es tu peor recuerdo?
Mi peor recuerdo se sitúa en mi etapa como trabajadora social sanitaria del PADES con el caso de una chica de 24 años en situación final de vida.

Era una chica colombiana, con un aspecto angelical y unas ganas de vivir inmensas. Estaba casada con un chico de 25 años, también colombiano, diagnosticado de esquizofrenia. Tenían toda la familia en Colombia y cada vez que la chica empeoraba, el chico hacía un brote, se metían ambos en la cama y se podían pasar días, sin ni comida. Estaban asustados, necesitaban de mucha ayuda y mucho cariño. Ella estuvo un tiempo encerrada en la negación y en la creencia de que se salvaría, él cada vez que conseguía hablar conmigo a solas, me decía que cuando ella se muriera, él se suicidaría.

Fue un caso bonito, porque después de muchísimas gestiones, conseguimos que la madre de él pudiera venir a cuidarlos en la etapa final. Cuando ella murió, vi el injusta y dura que puede ser la vida; pero también vi como ella, esperó a que él tuviera cerca su madre y permitió que ella se fuera mucho más tranquil.la.

Como trabajadora social, ¿qué es lo que más te llena del día a día profesional?
Me llena poder ayudar a las personas, saber que realizo un trabajo útil para las personas, que aporto bienestar, seguridad, acompañamiento ... A veces son pocos los recursos de los que disponemos y ayudamos a las familias a re-inventarse, a implicarse -se en las atenciones que precisan los pacientes, buscar las mil fórmulas, para que las personas enfermas y sus cuidadores y familias, no estén solas y tengan una vida digna.

En tu vida personal, el hecho de ser trabajadora social, ¿cómo te ha influido en los momentos de afrontar el sufrimiento y la muerte?
El hecho de vivir día a día con el sufrimiento de los pacientes y sus familias, me ha permitido ser consciente de que la vida te da unas cosas y te saca de otros. Cuando tuve que vivir mi sufrimiento y muerte cercana, el hecho de haber vivido otras situaciones como profesional, me permitió tener más entereza ante la situación que se presentaba, siendo consciente en todo momento de lo que estaba pasando y cuál sería el desenlace. Me permitió identificar cada pequeño cambio que conducía al final.

Cuando decidieron poner la bomba de morfina, yo supe que se acababa, mientras el resto de mi familia todavía pensaba que se podría recuperar. Entendí el lenguaje médico y me permitió poder hablar con mi hija pequeña y mis padres, explicándoles qué estaba pasando y poder ayudarles a soportar nuestro dolor. Después de muchos años de lucha y sufrimiento, todo se estaba acabando y yo tenía que estar a la altura, no podía dejar sola a mi princesa en ese momento, yo le di la vida y yo tenía que darle seguridad en su último suspiro.

El hecho de haber vivido otros muertos me permitió esperar con amarga calma, y ​​a aceptar mi dolor, siendo consciente de lo que me dolía dejar marchar a la persona que más he amado en mi vida.

En el proceso de final de vida, ¿qué te parece más importante?
El acompañamiento de los profesionales, las explicaciones claras y simples, el sentir que no estás solo, pero sobre todo, ver que tu familiar no sufre.

Estar cerca de personas que sufren o mueren, ¿qué te aporta?
Me aporta bienestar el hecho de poder ayudar, por poco que sea, pero el poder dar un poco de consuelo a los familiares, un poco de tranquilidad y acompañamiento, me hace sentir enormemente afortunada de poder estar allí. Me hace sentir útil.

¿Nos puedes recomendar un buen libro?
Podría decir muchos, pero hay un libro que me encanta por todos los mensajes que da, sería el Alquimista de Paulo Coelho.