Área Profesional

"Cada persona que acompaño a morir es un maestro para mí, aprendo de su sabiduría"

Diplomada en Enfermería por la Universitat de Barcelona, ​​ha realizado un Postgrado en duelo por la Universitat Ramón Llull y ha pasado gran parte de su carrera profesional en una Unidad de Cuidados Intensivos. Actualmente, se dedica exclusivamente a acompañar a personas durante la enfermedad, la muerte y el duelo. Entrevistamos a Teresa Cerezo Martínez.

En el proceso final de la vida, ¿qué te parece más importante?
Lo más importante en el proceso final de vida es tener controlado el dolor, pues una persona puede acceder a lo que sea con tal de no soportar más dolor. Si el dolor está presente no tendremos la capacidad de decidir cómo y qué queremos en nuestros últimos días. La segunda cosa importante es que la persona (y no digo el enfermo) tenga un acompañamiento apropiado y no la abandonamos cuando más nos necesita. Este acompañamiento lo puede hacer la familia y el profesional de apoyo emocional, ejerciendo este último un rol educativo en los familiares que facilite un final de vida digno. Es la hora de vivir el momento, de concederle sus deseos y también de cuidar los asuntos pendientes, sobre todo los relacionales, como las reconciliaciones y las expresiones de amor. De esta manera, paciente y familia podrán despedirse y sentirse en paz.

Estar cerca de personas que sufren o mueren, ¿qué te aporta?
Desde que tengo el privilegio de poder acompañar a personas al final de la vida he aprendido lo que es realmente importante en la vida como también me ha ayudado a crecer personalmente. Me ha regalado más aceptación y tolerancia ante las adversidades personales. Las palabras y la sabiduría de los pacientes así como su modo de afrontar la muerte y centrarse en lo esencial me regala escenarios de gran belleza.

¿Cuál es el reto profesional que tienes en estos momentos?
Aprender tanto como pueda de esta sabiduría de mis maestros, que son muchas personas a las que acompaño, y poder trasladar este rico legado a otras personas que tienen más dificultades ante el proceso de morir. Resumiendo, ayudar a un buen morir, un morir digno, que quiere decir cómo ha decidido morir aquella persona.

Profesionalmente hablando, ¿cuál es tu peor recuerdo?
Ver a un paciente morir solo. Estaba pre-agónico y continuaba enfadado con el mundo entero. No perdonó ni se reconcilió con nadie. Murió como vivió; enfadado. No se apreció ninguna chispa de vida ni de paz en ese proceso de muerte.

¿Tu gran éxito?
A nivel personal, mi familia; y en el profesional, mi pasión por el trabajo que hago.

Ante la muerte, ¿qué es lo que más pone en valor la persona?
La humanidad de sus seres queridos, la humanidad de los profesionales ... a la humanidad de todo el que entre a su habitación. Y indiscutiblemente su familia. Ninguna persona, consciente de su muerte próxima, me ha dicho que quisiera pasar más horas en el trabajo. Siempre es lo contrario, todo el mundo desea poder pasar más tiempo con la familia.

¿Nos puedes recomendar un buen libro?
"Ebrio de Enfermedad" de Anatole Broyard, un libro inmejorable que habla de la enfermedad como nadie, de una manera totalmente transparente, muy fiel a la realidad. ¡Genial!

¿Tu música o película favorita?
Siempre me he emocionado con el bolero de Armando Manzanero: "Contigo aprendí" quien nos canta la felicidad que podemos descubrir a través de otra persona.
La película es sin lugar a dudas "Mi vida sin mí" de Isabel Coixet. Me emocionó muchísimo de qué manera más amorosa supo vivir aquella madre tan joven y con dos niños, cuando ya estaba casi en las puertas de la muerte. Refleja la realidad que viven muchas personas en nuestra sociedad, y además deja claro qué expresan la mayoría de las personas a las que acompaño: sus existencias cambian y disfrutan del placer de vivir.