Área Profesional

"Cada donante de tejidos puede llegar a ayudar a 100 personas"

Hablamos con Ana Bofill, encargada de la Oficina Técnica del Donor Center, la estructura creada a partir de la alianza entre el Barcelona Tissue Bank del Banco de Sangre y Tejidos y del Hospital Clínico de Barcelona. Desde aquí se hace el seguimiento y evaluación de la actividad de donación de tejidos y propuestas de mejora de los procesos relativos a la misma.

¿Cuál es el reto profesional más importante que tienes en estos momentos?
En estos momentos uno de los retos más importantes para el equipo del Donor Center es ser capaces de dar respuesta a la voluntad de donación de tejidos de la ciudadanía en todo el territorio, tanto dentro como fuera del entorno hospitalario. Esto implica mantener los vínculos con los centros hospitalarios al mismo tiempo que establecer nuevas vías de colaboración con diferentes entidades, entre ellas las empresas funerarias.

Profesionalmente hablando, ¿cuál es el recuerdo más impactante?
Todo el trabajo que hacemos tiene como objetivo poder dar respuesta a las necesidades asistenciales de tejidos que permitirán que muchas personas mejoren su calidad de vida. Pensamos que cada donante de tejidos puede llegar a ayudar a 100 personas, para hacerlo posible trabajamos tanto en el ámbito de donación, como de obtención y de preparación de tejidos para nuevas aplicaciones terapéuticas. Es por eso que me impactó mucho escuchar la experiencia que relataba una chica de 18 años, que padecía un problema en el cartílago de la rodilla desde los 15 que le producía fuertes dolores y una importante limitación funcional imposibilitando que hiciera actividades que antes había desarrollado sin problema, y ​​como después de no tener una buena respuesta a tratamientos y técnicas quirúrgicas convencionales se le practicó un trasplante de cartílago fresco de donante cadavérico y pudo volver a caminar con normalidad. No siempre somos conscientes de cómo enfermedades que no tenemos la percepción de que sean graves, porque no implican una urgencia vital, puedan limitar tanto a una persona en su día a día.

En tu formación, ¿qué has echado de menos de cara a acompañar a las personas en situaciones de sufrimiento?
No se enseña el manejo de las emociones y si bien es cierto que a veces estas no se pueden controlar, pienso que en algunas profesiones es fundamental el autoconocimiento para enfrentarse a las propias limitaciones en este ámbito y al mismo tiempo ser capaz de establecer empatía con las personas y sus seres cercanos en situaciones de sufrimiento.

En el proceso final de la vida, ¿qué te parece más importante?
Evitar la deshumanización, que en todo momento se pueda mantener la dignidad personal y que se respete la intimidad y las emociones de la persona y de sus familiares y seres queridos en los últimos momentos de la vida.

Estar cerca de personas que sufren o mueren, ¿qué te aporta?
Personalmente me aporta valores personales y profesionales. De todas las personas y de sus familiares aprendemos cada día a todos niveles; en lo personal, a cómo afrontar situaciones complejas con entereza y generosidad y en el ámbito profesional, a conocer realidades, actitudes, sentimientos y creencias que quizás no compartimos pero que debemos entender y respetar.

¿Nos puedes recomendar un buen libro?
'Aquí descansa Nevares' de Pere Calders.

¿Música y película favorita?
En temas musicales tengo gustos fuerza eclécticos, por un lado siento predilección por la obra de Bartok, como el Mandarín maravilloso, pero también me gusta mucho el pop de los 80. Mi película favorita es Intocable.