Área Profesional

"Creo que hay mucha soledad emocional: sentimiento de vacío, de abandono y de falta de proyecto vital"

A veces, tenemos una visión excesivamente simplista de la soledad. Muchas veces se dice que hay más de cuatro millones de personas solas en España, pero de esas personas que viven solas, no sé cuántas son mujeres y de esas mujeres no sé cuántas tienen más de 80 años… y entonces se va haciendo un escalamiento así y la conclusión es que la soledad viste de negro, es femenina, y es de mayores de 80 años, y nos quedamos tan anchos con esa mirada, ¿no? Creo que necesitamos una visión compleja de lo que es la soledad.

Y a partir de los años 80, se introduce esa mirada cognitiva y la soledad acaba siendo la discrepancia, la disonancia, la diferencia entre las relaciones que yo tengo y las relaciones que yo aspiro a tener. También, la soledad no tiene que ver con la pérdida de la totalidad de las relaciones, sino con la pérdida de algunas relaciones especialmente significativas, y esto se da mucho en el envejecimiento. Por ejemplo, personas muy mayores que pierden a sus parejas con las que han convivido durante mucho tiempo, que están rodeados de hijos, de nietos o de bisnietos, pero que echan de menos algunas relaciones que son especialmente significativas. No es el conjunto, es esa parte. Hay veces que la soledad tiene que ver con la soledad en la fragilidad, con ese sentimiento de aislamiento y de desconexión.

La soledad a veces tiene que ver con esas emociones que tenemos, esas emociones negativas como la tristeza, pero también hay otras: sentimiento de abandono, a veces culpabilidad. Los estudios que hablan de experiencia de las emociones a lo largo de la vida hablan de vulnerabilidad, de sentimiento de fragilidad, pero también de culpa, de frustración… Todo eso es parte de esa vivencia de la soledad.

Y a veces también, la soledad es algo que tiene que ver, no con la persona, ni con relaciones con personas, sino con el papel que yo juego en el entorno donde yo vivo. Y hay muchas personas que sienten soledad porque les falta ese engarce o esa sutura con la comunidad, eso que hacía antes y ahora no hace, y eso también provoca soledad. Para mí era muy importante dejar claro que no existe una sola definición, sino que existen muchas y que, por lo tanto, como veremos a continuación, no existe ninguna soledad, sino distintas soledades.

Hay gente que se siente sola porque se siente vacía, hay gente que se siente sola porque siente tristeza, hay gente que siente alineación, hay gente que siente abandono, hay gente que siente miedo, y esos sentimientos forman parte de su experiencia personal de la soledad, porque proviene de “me he caído en casa antes de ayer y de repente vivo sola” y “lo que no me daba miedo hasta ayer ahora me da miedo”, porque “se me han muerto todos los que viven al lado mío y tengo una sensación de vulnerabilidad”, porque “me he divorciado”,… Hay sentimientos distintos que detrás hay motivos distintos, y que tienen conductas diferentes.

Desde la Obra Social La Caixa hemos hecho un par de encuestas telefónicas en las que hemos medido dos cuestiones. Una, la red social que tienen las personas y dos, la soledad, sabiendo que hay una correlación entre mi red social y la soledad. Ya sabéis que las redes sociales se miden entre la red familiar y la red de amigos y estas dos redes se miden en tres cuestiones: uno de carácter objetivo que es la cantidad de personas que yo tengo, y otras dos, de carácter subjetivo, que son la cercanía emocional y la confianza en que si yo necesito ayuda, esas personas me la van a dar.

¿Qué se deriva de esa encuesta? Que la familia, como proveedores de apoyo, funciona bastante razonablemente. En cambio, la situación es bien distinta con la red de amigos. El 20% de las personas entre 20 y 39 años está en riesgo de aislamiento social, porque la red de amigos es débil. Este 20% va aumentando ligeramente hasta el 29% hasta los 65 años. Y a partir de ahí se dispara hasta el casi el 50% de los mayores de 80. La red social familiar aguanta y tiene un 10% de aislamiento, es decir muchísimo menor que la red de amigos. ¿Qué sucede ahí? Sucede lo de siempre. Que a menor nivel socioeconómico más riesgo de aislamiento, menor nivel sociocultural, más riesgo de aislamiento, más riesgo de aislamiento en hombres que en mujeres.

En la encuesta preguntamos si la soledad es un tema importante (0 nada importante – 10 muy importante), y la nota de la soledad es 7’7, una nota estupenda. Cuando les preguntamos si la soledad en los mayores es algo importante: 8,9. Cuando les preguntamos a cuántas personas conoces en situaciones soledad: 3,43 (0 no conozco a nadie – 10 conozco a muchísima gente). Es decir, la soledad es importante, la soledad en los medios es muy importante, pero yo no conozco a nadie. Lo que sucede es que esta soledad se disfraza, se vive en soledad, no se cuenta, no se trasluce, ni aparece.

Es importante tener en cuenta la diferencia entre la soledad social y la soledad emocional. La soledad social es: echo de menos a personas, tengo amigos suficientes para...  y la soledad emocional: Sentimientos de vacío, de abandono.. La soledad emocional se sitúa en un 28% entre las personas de 20 a 39 años que sube hasta un 38,15% en los mayores de 80. Yo creo que hay mucha soledad, y esa soledad no es tanto social sino sobre todo emocional: sentimientos de vacío, de abandono, de falta de proyecto vital…

¿Cómo viven las personas en situación de fragilidad esta soledad? La fragilidad tiene que ver con la edad, la pérdida de masa muscular, es la antesala de una posible dependencia... Fundamentalmente esa fragilidad se ha focalizado con un punto de vista físico y menos desde un punto de vista cognitivo. Algunos se sienten excluidos de su comunidad, que antes desempeñaban un rol que ahora las limitaciones físicas o inicio de dependencia les puede llevar a esto. Y allí aparecen tres cosas, tres aspectos fundamentales: 1. El papel que juega la experiencia de la fragilidad en su vida, 2. ¿Qué pasa con las relaciones? y el papel de las perdidas en esas relaciones  y 3. Sentido y significado de la vida para esas personas.

La experiencia de la fragilidad es una experiencia que tiene que ver con un cuerpo que te va transmitiendo síntomas de agotamiento, incapacidad, eso a la gente le lleva a la frustración, a una vida poco interesante y en el fondo a plegarte hacía dentro, por resumirlo mucho. Y esto conecta mucho con la soledad. Pero la fragilidad abre una etapa distinta, no solo como síndrome, sino como modificación transcendental del ciclo vital, mucho más amplio e interesante. Entonces el rol de las perdidas, la necesidad de un proyecto vital, la importancia de tener una vida atractiva, creo que van a ser y son ya fundamentales en la experiencia de la soledad.

Autor: Javier Yanguas, Director Científico del Programa de Gente Mayor Fundación "la Caixa" y Aubixa Fundazioa. Ponencia en el Seminario "Soledad, envejecimiento y final de la vida" de la Fundació Víctor Grífols y Fundación Mémora